Los hongos desempeñan un papel estructural en el funcionamiento de los ecosistemas y de los microbiomas asociados a través de redes de interacción que condicionan procesos biogeoquímicos, agrícolas y sanitarios. Sin embargo, su función en estas interacciones ecológicas sigue estando insuficientemente caracterizada1, lo que limita la capacidad para anticipar sus riesgos y aprovechar su potencial.
En este contexto, la biología fúngica se encuentra en un punto de inflexión: una brecha histórica de conocimiento empieza a ser abordable gracias a los avances en genética, genómica y biotecnología. Este cambio de fase sitúa a los hongos como un ámbito estratégico para la ciencia, la salud y la bioseguridad, con aplicaciones como el desarrollo de biocombustibles, la identificación de nuevos compuestos con potencial preventivo y terapéutico o la producción de enzimas e ingredientes funcionales.
Además de nuevas oportunidades estratégicas asociadas a los hongos, existen riesgos sanitarios y alimentarios emergentes. En salud pública, la aparición de cepas multirresistentes pone de relieve la posibilidad, hasta hace poco considerada remota, de crisis sanitarias de origen fúngico2. Estos riesgos no se limitan a la infección humana directa, sino que pueden amplificarse a través de alteraciones ecológicas. En el ámbito agrícola, los hongos representan una amenaza creciente para cultivos clave a escala global, con pérdidas de rendimiento potenciales de hasta el 20%, lo que introduce riesgos relevantes para la seguridad alimentaria.
Frente a estos riesgos, los avances tecnológicos están redefiniendo las capacidades de análisis y respuesta. Las aproximaciones metagenómicas permiten acceder a la diversidad fúngica más allá de las especies cultivables y están contribuyendo a reconstruir su historia evolutiva. De manera complementaria, herramientas de edición genética como CRISPR-Cas facilitan caracterizaciones funcionales más precisas, mientras que las técnicas avanzadas de imagen y el desarrollo de modelos experimentales están mejorando la comprensión de las interacciones entre hongos y otros organismos. Integrados en un enfoque One Health, estos avances están ampliando el abanico de soluciones preventivas, diagnósticas y terapéuticas, incluyendo el desarrollo de nuevas vacunas y clases innovadoras de antifúngicos.
La consolidación de este ámbito de conocimiento como prioridad estratégica requiere infraestructuras científicas y técnicas específicas, como biobancos y repositorios de muestras, así como una integración efectiva entre biología, genómica, ciencia de datos, inteligencia artificial y modelización computacional. En España, ya se está avanzando a través de líneas de investigación desarrolladas por el CSIC, el Instituto de Salud Carlos III y diversas universidades, con contribuciones relevantes en diversidad fúngica, caracterización genómica y aplicaciones biotecnológicas.
La evolución reciente de los sistemas fúngicos, unida a las limitaciones actuales de conocimiento, confirma que la biología fúngica ha dejado de ser un ámbito marginal para convertirse en una frontera estratégica. Ignorar estas señales implica asumir riesgos crecientes para la salud, la seguridad alimentaria y la estabilidad de los ecosistemas; abordarlas abre, por el contrario, una ventana de oportunidad con implicaciones de largo alcance para la resiliencia, la innovación y la capacidad de respuesta frente a desafíos emergentes.
Notas:
[1]: Se estima que existen entre 1,5 y 2,8 millones de hongos de los cuales tan solo se ha secuenciado, al menos parcialmente, el genoma de unas 25.0000 especies.
[2]: Los riesgos para la salud asociados a los hongos son amplios. Por ejemplo, cepas multirresistentes como Candida auris junto con hongos cosmopolitas como Aspergillus fumigatus han contribuido a un aumento de las infecciones fúngicas invasivas. Además, otras especies del género Alternaria o Curvularia han aumentado la emergencia de patógenos “transreino”.
Para más información, consúltese: Antonelli, A., et al. "State of the world’s plants and fungi, 2023: Tackling the nature emergency: Evidence gaps and priorities." Royal Botanic Gardens, Kew 2023; Case, N. T. et al. "Fungal impacts on Earth’s ecosystems." Nature nº 638, 2025; Consejo Superior de Investigaciones Científicas "Biodiversidad, biogeografía y sistemática molecular de hongos." Consejo Superior de Investigaciones Científicas; Dadachova, E. et al. "Ionizing radiation changes the electronic properties of melanin and enhances the growth of melanized fungi." PLOS One, 2007; European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC). "One Health: EU agencies unite to tackle azole fungicide resistance in Aspergillus fungi." European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC); Geneva Science and Diplomacy Anticipator. 2026 Science Breakthrough Radar: Geneva Science and Diplomacy Anticipator’s annual report on science trends at 5, 10 and 25 years. Ginebra: Geneva Science and Diplomacy Anticipator, 2025; Hill, J. H., et al. "Neonatal fungi promote lifelong metabolic health through macrophage-dependent β cell development." Science nº 387, 2025; Matthew C. Fisher et al. "Worldwide emergence of resistance to antifungal drugs challenges human health and food security." Science nº 360, 2018; Ministerio de Sanidad. Informe de evaluación del sistema de aleta precoz y respuesta rápida del Sistema Nacionald de Salud. Madrid: Ministerio de Sanidad, Centro de Publicaciones, 2024; Motamedi, S. et al. "Mycelium bio‑composites as energy‑efficient sustainable building materials." Energies nº 18, 2025; Rondilla, R. R. y RuAngelie Edrada-Ebel. "Recent biotechnological advances in bioprospecting secondary metabolites from endolichenic fungi for drug discovery applications." Critical Reviews in Microbiology, 2025; Secretaría General de Salud Digital, Información e Innovación del Sistema Nacional de Salud. Estrategia de Inteligencia Artificial para el Sistema Nacional de Salud (eIASNS) (v.13). Madrid: Ministerio de Sanidad, 2025; y Stukenbrock, Eva y Sarah Gurr. "Address the growing urgency of fungal disease in crops." Nature nº 617, 2023.